Crítica: Homenaje a Enrique Morente de Los evangelistas, 2012

27 mar 2012

Los Evangelistas

"Homenaje a Enrique Morente"

El Ejército Rojo, 2012

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El mundo del arte se estremeció en diciembre de 2010, cuando nos abandonó una de las figuras más relevantes de la cultura española: Enrique Morente. Como sabemos, Morente, fue un infatigable investigador de las raíces flamencas a través de su cante, dominando todos los palos incluso aquellos que menos relación tienen con la tradición flamenca: el rock, el jazz, etc. El “roquero del flamenco” supo que su lugar no era exclusivamente el círculo flamenco, sino el arte en sí.

Aunque estuviera muy pegado a la tradición, su vida la enfocó en la búsqueda constante de nuevos mundos dentro del arte. De esa creatividad desbordada emergió el sublime Omega, donde consiguió fusionar flamenco y rock con una delicadeza y maestría solo al alcance de genios. Para ello se rodeó de músicos de la talla de Antonio Arias y Eric Jiménez, miembros de Lagartija Nick, que a la postre fueron más que colaboradores, amigos.

 

Fruto de esa amistad, que se amplió a otros músicos como Florent y J de Los Planetas, es este sentido homenaje bajo el nombre de Los Evangelistas (en clara alusión a los cuatro personajes bíblicos), actuando como predicadores de la palabra, el cante y la música de Morente. La intención de componer este homenaje  es con anterioridad a la muerte del cantaor, forjándose en “La Noche Blanca del Flamenco” de Córdoba, quedando una sensación de no despedida.

 

Homenaje a Enrique Morente, es  una revisitación de algunas canciones clásicas del repertorio de Morente, aunque no tan conocidas como otras, vistas desde el prisma del rock independiente de Los Planetas y Lagartija Nick.

 

El flamenco se hace rock


En una escucha rápida del disco podemos acertar en distinguir ecos de La Leyenda del Espacio y Una Ópera Egipcia y retazos del influjo electrizante de Lagartija Nick. Pero este disco no se merece una escucha tan liviana sino una escucha atenta y reposada,  para poder apreciar así la multitud de arreglos, armonías y sensibilidad que visten estas canciones desnudas, algunas, tan sencillas y crudas que fueron interpretadas con una guitarra y una voz —sin que ello sea obstáculo para que nos transmitan tanto o más como la más grande obra musical—.

 

Junto a los cuatro “evangelistas” caminan, a su lado, la voz imperial de Carmen Linares, la prometedora hija de Morente, Soleá Morente y el arte pictórico de Aura Carbonell “La Pelota” —destacando la portada del disco—, que desde la muerte de su marido se ha convertido en su salvavidas y principal vehículo de expresión.

 

Los once temas que componen este magistral disco se abren con Gloria, reinterpretación del original Gloria a Dios, incluido en Misa Flamenca uno de los discos principales de la discografía morentiana. La influencia de la música psicodélica de finales de los 70 tiene lugar con el empleo inteligente y exquisito de sintetizadores y efectos de guitarra que crean una atmósfera ascensional, propia de un canto litúrgico; y que está muy bien conseguida gracias a la recitación melismática de Antonio Arias. Quizás una de las piezas más grandilocuentes del disco.

 

Seguidamente los fandangos de “Decadencia”, que grabó Morente para Sacromonte desde la perspectiva de J, que parece haber encontrado la receta perfecta para convertir la métrica de los fandangos en una pieza de rock espacial auténtica. Transformación del flamenco al pop rock, que alcanza cotas de genialidad, extrapolándose a Serrana de Pepe de la Matrona , proveniente del directo Morente Flamenco, donde las guitarras toman protagonismo como guías de una letra estremecedora.

 

Preciosos los arpegios inspirados en la guitarra flamenca y arreglos arabescos de En un sueño viniste  publicada en el álbum Aunque es de noche, canción basada en algunos versos del poeta alto-medieval Al-Mutamid. Un tema con presencia propia, con alma. Pura pasión musicada de unos versos de amor onírico.

 

Junto a éste, Encima de las corrientes  extraído, también, del disco Aunque es de noche, que contiene versos del gran poeta místico San Juan de la Cruz, conformando un tándem musical-temático muy compacto. Si el anterior buscaba refugio en la ensoñación de melodías livianas que evocan las tierras lejanas de África y Arabia; en este tema es la pulsión eléctrica de las guitarras las que elevan los versos del poeta desde el dolor a la esperanza.

 

Tras los pasajes poéticos de los dos temas anteriores, se abre un anexo donde el flamenco en toda su expresión se materializa en tres temas inmensos: Delante de mi madre, Yo, poeta decadente y La Estrella.


Delante de mi madre es una seguiriya marcada por el compás a la batería de Eric, que me retrotrae a las baterías que ya se encargó de tocar para, otro de los discos rompedores de Morente, Pablo de Málaga. En este tema destaca la voz imperial de Carmen Linares. Su jonda y ronca voz se ha adaptado de maravilla a ese colchón de guitarras (mérito de un Florent que siendo el menos flamenco de los cuatro evangelistas, aquí demuestra su duende) que parecen elevarla como si de vapor de agua se tratara.

 

Yo, poeta decadente y La Estrella nos invitan a reconocer a una artista emergente, sutil en la voz, pero muy profunda. Se nota que, Soleá, tuvo a un gran maestro a su lado, del cual ha bebido tanto que no son de extrañar las palabras de admiración que dirige a su padre cuando tiene oportunidad de decirlas (leed sino la entrevista que le hace Gabriel Núñez Hervás en la revista Boronía). Soleá, junto a Antonio Arias en Yo, poeta decadente, consigue emocionarnos hasta arrancarnos los colores de la cara, cuando no el llanto. Estaremos muy atentos a su trayectoria, que auguro muy fructífera y sorprendente.

 

Como recta final cuatro temas: El loco, Amante, Alegrías de Enrique y Donde pones el alma. El primero de ellos es totalmente prescindible y rompe la armonía del disco, aún no siendo un mal tema. Alegrías de Enrique va por derroteros ya escuchados en Decadencia, con J a los mandos del timón. Y Amante, unos fandangos convertidos en canción pop y Donde pones el alma, una nana preciosista en coros e instrumentación, sirven como broche de oro para este disco tan especial.

 

Conclusiones

Homenaje a Enrique Morente se convierte desde ya en una joya musical que debe estar en todas las estanterías de los amantes de la música tanto indies como flamencos, roqueros o clásicos. Estos cuatro evangelistas han demostrado que el flamenco no tiene límites, que es una música universal y que el futuro del flamenco irremediablemente pasa por aclimatarse a las nuevas propuestas musicales, sin tener por ello que renunciar a tan rica tradición, que a buen seguro será preservada por tantos y tantos amantes de este arte.

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Escucha el disco en Spotify:

Los Evangelistas – Homenaje a Enrique Morente

Los Evangelistas en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Evangelistas

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Por: Xisco Garcia
Xisco García es guitarrista de Mundozero y colaborador de Zona-Zero.net, web oficial de la revista Rockzone.
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