Acabar (de) empezar

Acabar (de) empezar

    Uno de enero de cada año: el primer paso hacia cualquier objetivo. Los archiconocidos propósitos del Año Nuevo son hoy, lo que el calor al verano y al invierno el frío, temas que los días traen consigo y de los que no podemos escapar. Un arrebato de cansancio rutinario nos lleva hasta ellos, y el tiempo acaba por desempolvar su verdadera naturaleza: voluntades de poca fe.

 

    Parece ser, que el hombre es, biológicamente, incapaz de vivir el presente, por no sé qué retardo de la consciencia. Ésto explicaría muchas cosas, al menos a mi, sobre el ser humano y su forma de ser. Porque si somos incapaces de vivir el presente, sólo nos quedan dos espacios: el pasado y el futuro.

 

    Nuestro pasado, aquello que nos conforma, lo que ya hemos vivido, lo que (se supone) hemos dejado atrás. El futuro, lo que nos depara, nuestros sueños, ilusiones y, por supuesto, nuestros propósitos. Así que, cada uno de nosotros vivimos repartiéndonos el tiempo entre estos dos mundos. Hay quienes invierten sus horas mirando más hacia delante, marcando metas, queriendo llegar aún más lejos; éstos suelen ser los decididos, los emprendedores, los valientes, los ambiciosos. Pero aquellos que navegan entre recuerdos, reviviendo momentos, pensando en lo que podrían haber hecho o no, buscando entre los apuntes de la memoria; esos son los nostálgicos, los anclados, los pesimistas, los acomodados, los del miedo al cambio. Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Por qué siempre los extremos? ¿Por qué algo es de una forma u otra sin más? ¿Por qué los propósitos de Año Nuevo dan esa frescura al comienzo si siempre acaban perdiendo la fuerza? ¿Por qué el afán calculado por querer y tener más? ¿Por qué?

 

   Tal vez hoy, uno de enero de cualquier año, sea sólo una excusa para arrancar; un día que podría ser otro al azar, pero hoy es perfecto. Hacemos balance, desde aquel otro uno de enero de cualquiera que fuese el año anterior, de lo ganado y perdido, un resumen del recorrido y un análisis del beneficio. Todo un mapa que sólo puede completarse tras haber hecho el camino. Y en la cabeza también, muchos nuevos planes que posiblemente nunca cumplamos, y será decepcionante una vez más.


    Sin embargo, un uno de enero futuro vendrá a enseñarnos que no ha ido tan mal, que nos hemos atrevido, esforzado, reído y llorado, que hemos dejado lastres atrás y hemos encontrado nuevas cosas que quizás nunca buscamos. Hasta puede que hayamos alcanzado con éxito las metas. Y ese día estaremos en este mismo punto, exactamente igual, pero habremos avanzado.


    Exactamente igual. 


    ¡Feliz 2015! 


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Pies de foto


    [Imagen principal] Florencia Gutman (2014).

 

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