¿El giro de la industria musical?
MÚSICA

¿El giro de la industria musical?

    Crónica de un cambio necesario en el modelo de negocio y expansión de la industria musical.  

 


  ¿Asistimos estos últimos tiempos a un cambio radical en lo que al mundo musical se refiere? Evidentemente se está produciendo cierto cambio en todo el mundo audiovisual —incluyendo cine y televisión—, pero me gustaría centrarme en la música para poder hablar con algo de conocimiento de causa. Y es que el cierre de Megaupload ha removido a un lado y a otro todo este «caldo» que se venía cociendo a fuego, no precisamente lento, durante los últimos años.

 

    Repasemos los distintos frentes de la «guerra»:

 

    De un lado tenemos a la mayoría de medios de comunicación masiva. Como casi siempre, abanderan tanto la objetividad que acaban siendo simples servicios particulares de información. Y todos sabemos quiénes son esos «particulares» a los que me refiero. Y es que, para ellos, lo más importante de todo este golpe a las descargas no es el incipiente y necesario planteamiento de un nuevo modelo industrial y económico. Ni tampoco que dentro de todo este entramado se hayan robado millones de archivos que cumplían totalmente la ley que promulgan (yo he perdido algunos). Lo más importante, señoras y señores, es la cantidad ingente de dinero y lujos que poseía el fundador de Megaupload, Kim Schmitz. Este personaje, que merece un capítulo aparte, es algo así como Satán en los telediarios. Y no me tiren ni las piedras ni las flores aún porque a continuación se verá que tampoco es Jesucristo: que ha vuelto para salvar a la interhumanidad de los malvados poderes fácticos que nos quieren obligar a pagar por trabajos ajenos. Ni tanto, ni tan poco.


    Por otro lado, tenemos a las grandes discográficas, secundadas por ciertos músicos, que casualmente, en su mayoría, son del club de los acomodados. Se podrían meter dentro del primer frente, pero hay una gran diferencia, y es que a estos no sólo les importa el dinero que ha ganado Schmitz, sino el que han dejado de ganar ellos. Las aspiraciones básicas de este frente están muy definidas: todo para nosotros, los restos para los demás. En mi opinión, el problema principal de la música no ha sido la piratería, sino lo que la ha provocado en gran medida: y no es otra cosa que dejar caer la venta de música en el descuido. En el hecho de que el CD sea visto como un simple CD: y no como una representación artística que ofrezca contenidos de calidad que complementen a la música, que te hagan sentir que tienes algo que ha merecido la pena comprar, y por supuesto, que te haga sentir que esa compra se ha realizado con un precio justo y razonable, ajustándose a la economía media del usuario. En resumen, algo justo para todo el mundo. Y con el vinilo más de lo mismo. Por desgracia, y me entristece pensarlo, no dejo de sentir la impresión de que el nuevo y renovado «amor» por el vinilo se debe más al esnobismo galopante que al verdadero placer por las características sonoras que nos brinda, que son muchas y geniales. Y están abiertas a discusión con el «Compact Disc», que las tiene bastante mejores en la teoría pero muy mal utilizadas en la práctica. Pero eso es harina de otro costal…


        «Por desgracia, y me entristece pensarlo, no dejo de sentir la impresión de que el nuevo y renovado 'amor' por el vinilo se debe más al esnobismo galopante que al verdadero placer por las características sonoras que nos brinda».


    Nos vamos al tercer frente, en el que se encuentran una gran cantidad de usuarios (quizás la mayoría) que son directamente lo contrario al grupo anterior. Su lema es: «La cultura es libre y gratuita, y no nos pueden hacer pagar por la descarga de música». Adoran a Kim Schmitz por crear Megaupload, y no tienen en cuenta la cantidad de millones que este personaje ha ganado gracias a publicidad y a dinero proveniente de los usuarios con cuentas de pago. Hasta aquí todo bien. Pero llegó el problema. Megaupload permitió la descarga masiva de contenidos con derechos de autor que se pasaron a convertir en derechos de Kim, los cuales le dieron beneficios multimillonarios. Porque, paraos a pensar. ¿Y si Schmitz hubiera intentado llegar a un acuerdo con músicos o discográficas para poder hacer el «servicio a la comunidad» pero dando porcentajes a éstos? No sería descabellado, os lo aseguro. Pero tendrían que ceder ambas partes. Una, dejar de lucrarse con trabajos ajenos; y otra, permitir una gran difusión de sus obras obteniendo algo a cambio y trabajando para crear un nuevo modelo que, a buen seguro, podría beneficiar a todas las partes implicadas, aunque no hasta convertirlos en ultramillonarios. Pero es difícil que las partes cedan. En especial las grandes discográficas…


        «Adoran a Kim Schmitz por crear Megaupload, y no tienen en cuenta la cantidad de millones que este personaje ha ganado gracias a publicidad y a dinero proveniente de los usuarios con cuentas de pago».


    Y aquí entra en juego el último frente, en el que me incluyo, como consumidor, y si se me permite, como músico. Este último frente lo componen una cierta cantidad de usuarios, y una gran cantidad de músicos y bandas que luchan para que la música sea su trabajo en la vida: y no un pantano de dinero que les haga ricos. Estos grupos, debido al ansia de las grandes discográficas, se han visto obligados a tomar la bandera del cambio y a buscar nuevas vías de expansión sin la ayuda de grandes corporaciones, lo que por otra parte, es un arma de doble filo, porque como decía Trent Reznor (NIN), al fin y al cabo, una discográfica puede poner tu disco en una tienda de Japón, y tú por ti mismo… pues lo tienes difícil. Entre esas nuevas vías de expansión están la de permitir a los usuarios descargar su música, o bien gratis, o bien a bajo precio. Vender discos (inclúyanse vinilos) con contenidos atractivos y tratados con mimo a un precio razonable (¿Habéis visto el artwork del último de Standstill?). Vender merchandising tanto online como en los conciertos... Y tocar en directo (algo que se está convirtiendo en algo cada vez más difícil en este país). ¿Os imagináis este modelo de negocio pero de la mano de una discográfica que haga bien su función, sin contratos unilaterales y esclavizadores? Sería ideal, aunque a día de hoy, suena un poco utópico.


        «Yo descargo música, y gracias a eso he descubierto cientos de grupos que de otra manera hubiera sido imposible descubrir».

    Yo descargo música, y gracias a eso he descubierto cientos de grupos que de otra manera hubiera sido imposible descubrir, que posteriormente he visto en directo, y que han pasado a mi biblioteca musical física, aunque en bastante menor medida, por desgracia, económicamente hablando. También he descubierto, gracias a las descargas, que no me merece la pena comprar un disco original de Metallica, a no ser que volvamos a finales de los 80. Pero todo puede cambiar. Si todos ponen(ponemos) de nuestra parte y aprenden(aprendemos) a valorar las ventajas de las descargas. Y también las de ir a una tienda de discos y que te falte el aliento por llegar a tu casa y escuchar el máster en máxima calidad mientras ojeas un «artwork» que ha costado esfuerzo… y cariño. Y es que todo tiene su punto, y no sé por qué se nos hace tan difícil encontrarlo.

 

_______________

 

 

Pies de foto:


[Imagen principal] Fabián García (2012) ¿El giro en la industria musical?

Volver al número actual
Comentarios
[16 feb 2012 22:04] Miguel Ángel escribió:
Bien dicho Jonhy Carl, bien dicho
[11 abr 2012 12:18] El nieto de Angustias <https://twitter.com/#!/Orthigar/> escribió:
Como un día dijo el polémico Liam Gallagher creo que en referencia a Bono (U2): "Descargar es lo mismo que yo hacía: solía grabar en cintas las canciones, los éxitos que me gustaban de la radio. No me importa. Odio ver a todas esas grandes estrellas del rock quejándose, al menos están descargando tu puta música, idiota, y te están prestando atención, ¿Sabes? Deberías apreciar eso, ¿joder de qué te quejas? Tienes cinco putas casas enormes, asi que cállate."

Lo que está claro que al único que no beneficia la descarga es al intermediario entre el creador y el usuario.

Si descargo música o la compro barata, la escucho y me gusta, que no dude el autor (y nadie más) que va a ganar pasta conmigo en sus conciertos, que es donde un grupo vale o no, en directo. Sus cd´s, vinilos, Ep´s son meros guiones de ese directo mejorado que vas a escuchar.
Kike López
Guitarrista en MundoZero. Técnico en Sistemas de Telecomunicación. Técnico de Sonido. Melómano empedernido.