Crítica a la televisión (II)
SOCIEDAD

Crítica a la televisión (II)

    Podríamos subtitular esta segunda entrega de Crítica a la televisión como «El entretenimiento: tranquilo majete en tu sillón[1]». Vamos a intentar analizar y valorar el grueso de la programación española, haciendo un barrido por los programas de entretenimiento, algunos de los cuales ya no se emiten, y quizás se echen en falta otros más recientes, o que a vuestro juicio deberían aparecer aquí. Si así es, como siempre podéis dejar vuestra aportación y reflexión.

 


    Es básico recalcar que, al igual que esta crítica quiere llamar la atención del lector adulto para poder, posteriormente, hacer algo práctico con las conclusiones sacadas, su contenido, como en la primera entrega [2], hace especial hincapié y quiere ser preventorio con el menor de edad y el adolescente; sobre todo en los primeros años de vida, cuando más receptivos somos con aquello que nos influye y todo lo que nos rodea. En definitiva, con aquello que también nos educa. Lo que para un adulto puede parecer banal, que no le afecta, o que es capaz de discernir entre si ese contenido es «bueno», «malo», le aporta algo positivo o no, para el niño simplemente es una macedonia de contenidos que consume sin testar, que asimila y que acepta sin más, sin preguntarse cómo o porqué. Y la televisión es un arma educativa de doble filo, que encendemos las horas que haga falta cuando lo demás molesta, y que apagamos cuando necesitamos ponernos manos a la obra.


        «Mi interés en protagonizar películas con mensaje, es nulo. Mi trabajo es entretener a la gente. Y eso es lo que busco: no hacer nada más que películas de entretenimiento» (Bruce Willis).


    El entretenimiento es necesario y básico en el crecimiento y bienestar de las personas, y también en nuestro aprendizaje, pero como en todo, el abuso siempre acaba siendo negativo. Es curiosa la primera acepción que la RAE recoge del significado de la palabra entretenimiento: «1. tr. Distraer a alguien impidiéndole hacer algo. U. t. c. prnl». Es evidente, que si estamos distraídos[3] con algo estamos dejando de hacer otra cosa.


        «El entretenimiento es necesario y básico en el crecimiento y bienestar de las personas, y también en nuestro aprendizaje, pero como en todo, el abuso siempre acaba siendo negativo».


    Un excesivo entretenimiento, y/o si este es de carácter vacío, acaba por aplatanarnos sobremanera, y nos aplana el pensamiento, nos volvemos irascibles y sólo necesitamos un ratito más de esa droga, un ratito más, nunca es suficiente.


    Los programas de entretenimiento inundan las televisiones toda la mañana, en la sobremesa y después de cenar. Lo que viene siendo no dar tregua. Estos programas suelen seguir un mismo formato, y conocen pocos límites, tanto en el lenguaje que utilizan como en las imágenes que emiten, obviando por completo el horario infantil (correspondido entre las 6:00 y las 22:00 y durante el cual, las televisiones no pueden emitir contenidos que perjudiquen el desarrollo de los menores de 18 años). Pero es una evidencia que lo único que pretenden, o por lo menos a lo que más importancia dan los mass media televisivos, es obtener más audiencia que sus competidoras en ese mismo momento. Esto quiere decir más publicidad emitida, publicidad que consumimos nosotros, lo que se traduce en más dinero para la cadena, dinero de quien compra los productos anunciados, o sea, nosotros. ¿No seremos entonces nosotros el producto? Un círculo vicioso muy bien pensado.

 


Programación de mañanas.


    Los programas como el de Ana Rosa Quintana, imputada por regocijarse e impregnar de amarillismo el caso Mari Luz, o como el de Susana Griso, relatan entre otros asuntos temas generales de actualidad, que tocan a hurtadillas (de donde no hay no se puede sacar) y de manera bastante banal habitualmente (eso sí, siempre son asuntos populares que mueven a mucha gente). Desgracias varias de personas de la calle, relatadas con cierto humor, sorna, siendo incluso mejor si se hace sufrir al afectado en directo, y todo esto vertiendo una cantidad ingente de pena. Dar pena es muy de pobres y vende que te cagas. Lo cual hace de un asunto que debería quedarse en privado, opinión pública previamente tratada y masticada, construyendo así una invisible sala de juicios populares a través de la pantalla. Juicios populares que, por otra parte, toda la vida han existido, pero ni para una masa borrega considerable, ni de manera tan circense y mediática como ahora. Cual cámara oculta en conversaciones de salas de profesores, de taller, de sala de espera, peluquería, de cola de la pescadería, de elástica de gimnasio o mercadillo. Recibir «información» y hablar casi sin descanso de estos temas hace que olvidemos y dejemos de lado otros básicos y mucho más importantes. A parte de irnos convirtiendo poco a poco, si no lo éramos ya, en badajos sin conocimiento sobre privacidad ni respeto a la intimidad. Podemos concluir por tanto que, y siendo benévolos, estos programas se lucran gracias a la emisión de las desgracias de la gente corriente y al show que son capaces de montar.


        «Dar pena es muy de pobres y vende que te cagas. Lo cual hace de un asunto que debería quedarse en privado, opinión pública previamente tratada y masticada, construyendo así una invisible sala de juicios populares a través de la pantalla». 


    Los factores circo-show, pena y humillación pública, son directamente proporcionales a los de audiencia, publicidad y, por tanto, a los ingresos finales de la cadena en cuestión.


    Mariló Montero. Su programa de entretenimiento y cocina es lo más visto en las mañanas. Una mujer guapa, supuestamente con estudios superiores y un posgrado, y digo supuestamente porque demostró no saber usar una calculadora y para la posteridad quedarán frases tan desternillantes como: «No está científicamente demostrado que el alma no se transmita en un trasplante de órganos». Que no sabe las recetas de sus propios libros, que demuestra la madurez de una niña de primaria y que trata a sus compañeros, colaboradores y a la gente que llama por teléfono, prácticamente, como infantes o tontos de remate. Que pregunta qué hay dentro del coche fúnebre el día del entierro de Sara Montiel, que no sabe que internacional y mundial son sinónimos, que tiene las hormonas y el pavo a diario, cual quinceañeros en fricción, que ridiculiza a los reporteros cuando le viene en gana (algunos sin capacidad para defenderse)[4].


    Os animo a reflexionar sobre la siguiente idea. El periodista, o presentador, o moderador, o comentarista, o conductor de un programa, no debería ser nunca protagonista del mismo por encima del propio contenido, ya de entrada estamos manipulando y haciendo subjetivo algo que en teoría «tienes que presentar y mostrar, sin más».


    Mención especial merece la Ruleta de la suerte, donde para concursar te excluyen si osas tener el bachillerato, pero en muchas ocasiones sí que exigen una licenciatura, en imbecilidad, o como mínimo una diplomatura; ya sabemos que estamos sobre-cualificados y los ciclos superiores ya no valen… Este programa en el que mi primo de 12 años resuelve los paneles y hace estrategias del juego con más soltura que los participantes.


    Y Mujeres hombres y viceversa, un esperpento en el que sin ninguna ética (¿etiqué?) ni vergüenza, prototipos de belleza «perfectos» se regodean en/de su ignorancia y cortejan a los/as candidatos, como si de género vacuno vendido al mejor postor en la plaza se tratara. De la forma más burda y «sucia» que se puede hacer. Todo con un guión bastante preparado, que limita (aun mas) al personaje que está intentando subirse a un trono y ser el más deseado del programa, pisoteando, claro está, de la manera que se le antoje, a todos los demás que quieren, exactamente, lo mismo. Sexo fácil por encima de una relación real estable. Como en Gandía Shore (españolizando lo mejorcito de la MTV), donde se juntan fracaso escolar, alcohólicos y cocainómanos precoces…[5] Como en todo tipo de realities: las vidas de gente anónima, que pasan a ser vidas importantes[6]; artistas que sin currárselo lo más mínimo, se convierten en productos del mercado y se les hace «música de usar y tirar»[7)]; famosillos que están de capa caída y necesitan revalorizar su imagen; personas sin preparación alguna de ningún tipo a los que se les enseña a aparentar por encima de todo, a parecer gente adinerada y de la jet set… y las horas de «periodismo» que ello conlleva.


        «Los adolescentes, ven a estos «actores» asalariados como ídolos a imitar, y crean sus personalidades en base a ellos, poniendo el sexo y la imbecilidad como premisa y el todo vale para conseguir lo que sea».


    Esta crítica tan dura hacia dicho programa se produce porque las personas, sobre todo los adolescentes, ven a estos «actores» asalariados (volvemos al tema niños/adolescentes) como ídolos a imitar, y crean sus personalidades en base a ellos, poniendo el sexo y la imbecilidad como premisa y el todo vale para conseguir lo que sea, dinero, fama, pasearse y «pinchar» por la discoteca de turno, más sexo… con todo lo que ello conlleva. Y lo terrible es que este programa es, en cierto modo, un reflejo de nuestra sociedad y viceversa.

 


Programación de tardes.


    Toda la programación de Telecinco, en especial, (aunque no es la única) es susceptible de retirarse. ¿Qué me dices? fue el pionero en España de los programas del corazón, un programa con algo de «rigor y seriedad», aunque su fondo fuera hablar de la vida privada de la «gente guapa» y, entre otras cosas, esto pretende y consigue que la gente de a pie imitemos las formas de vida, las costumbres y los hábitos de esta gente que, por lo general, no trabaja aunque lo llamen así y tienen la vida más que resuelta. A parte de la gente de la que se habla, está la fauna de contertulios, que son los que rellenan con infinito mérito horas y horas de programación, y digo con mérito porque lo tiene el estar hablando durante horas sobre nada, y más mérito es que gente con ocupaciones (y sin ellas) se mantenga enganchada a este formato televisivo.


    Aquí hay tomate u, hoy en día, Sálvame es el desfase total de este formato, donde «periodistas» (o en su defecto personajes de Gran Hermano y otros casposos) sin escrúpulos y sin vergüenza hacen absolutamente lo que sea por saber de alguien, por inventarse chismes de alguien, o mofarse y dejar en ridículo públicamente a alguien. Parásitos que se aprovechan de que el sistema en el que viven les permita esto. Y no sólo se lo permite, sino que se les remunera bastante bien por ello, y no hacen más que promover la violencia, el racismo, la envidia, la homofobia (aunque haya homosexuales dentro de estos periodistas) el analfabetismo… e inculcan valores competitivos, individualistas, materialistas, hedonistas y de obtención de dinero haciendo lo que haga falta. Mi opinión es que debería censurarse, y parece que esto atenta contra la libertad de expresión, pero estos programas atentan contra la integridad de las personas, su capacidad crítica (constructiva, que no destructiva), intelectual y de desarrollo, y esto es básico. Es como quien se ofende porque no se respeten las creencias religiosas, cuando estas propias creencias, son las que no respetan a las personas.


    Se lo que hicisteis fue un programa de La Sexta que empezó como una clara crítica a la televisión y la sociedad actual de este país, pero desde que se les prohibió poner imágenes de otras cadenas (imágenes que ponían en evidencia por sí mismas a las personas que en ellas salían) cayó en el chiste fácil, e incluso, en el morbo y en las malas artes para conseguir audiencia, que ellos mismos criticaban. Quizás por esto, la cabeza pensante de este programa (Ángel Martín) optó por abandonar. Sin duda, el mejor programa de «entretenimiento» en muchos años. Un formato de programa en el que finalmente consumes, en un mismo paquete, toda la porquería que a raciones se nos sirve por el abanico de la TDT.


        «Mario Vaquerizo, ese personaje zafio, burdo, absurdo de los pies a la cabeza, que promueve la anorexia, el todo vale para lo que sea, el parasitismo como modo de vida, la estupidez humana más simple como estrategia de aceptación social, o el analfabetismo como producto estrella de sus picos de audiencia cuando a humor nos referimos».


    Programas que enseñan a educar perros (en vez de a personas). Programas que regalan dinero escondido en una caja, donde el azar y la capacidad de negociación prima. El diario de Patricia, donde cada tarde se a denigran personas por parte de los guionistas del programa, la presentadora y, principalmente, por ellas mismas. Que se dejan denigrar por unas migajas de pan, contando banalidades de su vida y los trapos sucios de sus amigos, vecinos o de quien sea. Programas en el que a diario van personajes conocidos y famosos de todo tipo, pero donde el protagonista real, por lo civil o por lo criminal, es el presentador. Y ya echabais en falta a Mario Vaquerizo, ese personaje zafio, burdo, absurdo de los pies a la cabeza, que promueve la anorexia, el todo vale para lo que sea, el parasitismo como modo de vida, la estupidez humana más simple como estrategia de aceptación social, o el analfabetismo como producto estrella de sus picos de audiencia cuando a humor nos referimos. Y hablo sólo del personaje (que es más hiriente aún), una persona que recibe todos los meses del año un salario fijo desmesurado, a cambio de alabar y servir de altavoz a la estupidez y la ignorancia, cualidades éstas no tan fuertes en su persona. Lo que hace este personaje las televisiones lo promueven, mas detestable y repugnante aun es que después de esto, nos siga entreteniendo y pensemos «como no hay otra cosa en televisión…»


    Bien es cierto que la televisión no sólo se nutre de programas y personajes vacíos, también existen (o existían), aunque sean rarezas y dentro de los teleadictos se vea como frikismo, los eternos «documentales de la 2» y los programas de Historia. Concursos como Saber y ganar (donde no sólo importa quién gane, sino el contenido que se ofrece en el transcurso del concurso. Debiérase ser un referente para cualquier cadena interesada en añadir a su programación un programa de preguntas y habilidades cognitivas), «50x15» de Carlos Sobera, Cifras y letras (donde nos entretenemos sobremanera pero exprimimos el coco) o Pasapalabra (que aunque con cierto humor y gracia, y dejando en manos de Masiel o Poli Rincón tu pase a la siguiente ronda, fomentan la cultura general y el saber). En resumen, programas que premian con dinero el conocimiento intelectual de la persona que participa, respondiendo preguntas de temáticas muy variadas.

 


Programación de noche.


    ¿Quién vive ahí?[8] es un programa que emitían «los rojos de La Sexta», en el que gente en «edad de procrear», con bastante poder adquisitivo, ya sea por herencia o enriquecimiento rápido (no hay muchas más opciones), muestran su casa a las cámaras. A simple vista un programa normal, pero en realidad se nos está vendiendo un ideal de familia, de consumo, de trabajo, de estatus social y de vivienda. Todo en ciudades aglomeradas, que la mayoría de la gente ni siquiera quiere realmente, aunque se esfuercen en metérnoslo por los poros de nuestra piel. Esto (conscientemente) hace que la gente queramos vivir (inconscientemente) con lujos innecesarios, que no necesitamos, que queremos necesitar y que finalmente acabamos necesitando (la droga no solo es el alcohol y otras sustancias) y teniendo más y mejor que el vecino, pidiendo préstamos, por ejemplo, para televisiones de lujo, para ir al rocío o a Eurodysney. Nos hacen sentir envidia de esta gente y amar el dinero y lo material por encima de todas las cosas. Educación para los niños que quieren una casa más grande y con más cosas, las que sean, pero cosas, muchas. Y educación para los adultos, que se van a esforzar haciendo lo imposible, por no darle cualquier cosa a su familia, por tener en propiedad (porque vivir de alquiler también es de pobres) una casa que, con suerte, pagarás en unos 40 o 50 años a su verdadero dueño, el banco, y no falléis un mes a vuestra cita…[9]


    El juego de tu vida. Dinero a cambio de destrozar tu familia y su imagen (eso si nos creemos que los participantes no son actores o personajes cuya actuación en el programa está más que pactada de antemano). Esto es muy sencillo decirlo y leerlo, pero poneos en la piel de las personas que se sientan a responder a las preguntas, así como a observar como un integrante de tu familia contesta a las mismas, e imaginaros durante un tiempo que sois ellos, las 24 horas del día, con sus vecinos, sus trabajos, sus amigos, la gente que los conoce del pueblo, sus familiares…[10] Una pirámide de veinte preguntas de nivel (¡y qué nivel!), como por ejemplo: «¿Has deseado en alguna ocasión que tu hermana y su hijo se fueran de casa de tu padre?» «¿Siempre has deseado tener otra madre?» «Si el día de mañana tu madre necesitase ayuda, ¿Crees que disfrutarías negándosela?» «¿Piensas que personas como tu madre no deberían tener hijos?» «¿Has escupido alguna vez en la comida de algún cliente? —era camarera—». En todas las ocasiones la respuesta fue sí, y la familia siempre está delante del concursante. Para avanzar en el juego y seguir ganando dinerito fresco, siempre tienes que decir la verdad, ahí está Dios para juzgar si mientes, perdón, no, es el mismo programa el que se encarga de hacerlo, así que si dices la verdad, bien, y si no, te pueden largar cuando quieran para no dar un gran premio… Vomitivo. Pero el dinero es el dinero…


    Wyoming o Évole merecen un artículo para ellos solos, El intermedio y Salvados enseñan a través del humor (especialmente el primero), aprovechando la desfachatez con la que el PP nos «saca de la crisis» (crisis que curiosamente ellos y sus amigos provocaron). Ahora que es tan fácil criticar a éstos, y tantos elogios escuchan para ellos y sus programas, nadie recuerda sketches tan vehementes cuando se negaba la burbuja inmobiliaria, cuando se nos decía que estábamos en «la Champions League de la economía mundial», cuando al igual que hoy se indultaban banqueros sin escrúpulos, cuando el caso Malaya, Campeón, EREs falsos, cuando ministros salían por una puerta y entraban por otra [11]. Cierto es que nos han abierto algo los ojos con respecto a quienes nos gobiernan, pero también es cierto que no plantean alternativas. Cierto es que son capaces de sacar humor e ironía de donde sólo parece haber depresión. Cierto es también que alientan la reacción contra todo tipo de política anticapitalista. Si alguien piensa que Évole nos va a llevar en volandas hacia un país mejor, los mass media siguen por el buen camino: el de la manipulación social y creación de opiniones sectarias y sin fundamento. Dicen que van a retirar esos programas por morder la mano que les da de comer. Y más que morder la mano que les da de comer, se limitan a lamerla.

 


Los 'Call tv' y los videntes definitivos.


    Los call tv son programas que se emiten de madrugada, en directo, de llamadas telefónicas por parte del telespectador donde, por regla general el concurso es de solución muy sencilla. [12] El/la presentadora —en muchas ocasiones van borrachos o drogados— persuade constantemente para que la gente llame, y te hace ver la facilidad del juego, pero si realmente llamas, no voy a descubrir ahora nada nuevo, el tiempo de espera es muchísimo y si logras entrar en antena se aseguran de que digas una respuesta incorrecta, ya que antes de entrar en antena te preguntan la respuesta, y después de eso, te meten o no. No hay que ser muy listo, o sí, para darse cuenta de que esos programas son un timo [13] para mentes frágiles, a las que le ponen un cebo, el dinero.


    Pero para mentes frágiles la gente desamparada [14], sin recursos y, muchas veces, sin nadie más que ellos mismos [15], que se apoyan moralmente en los «sabios consejos» de los videntes (los rojos y progres de la sexta otra vez) que aceptan ser robados, despersonificados, privados de su intimidad, a veces por la fuerza, y humillados, a veces con violencia verbal, por parte de estos iluminados [16]. Que no hacen más que ganarse el pan de sus hijos a base de estafar [17] y jugar con la enfermedad y la depresión de las personas débiles y mayores. Sandro Rey, Silvia Raposo o el francés, ejercen de médicos, psicólogos, hermanos mayores, amigos, polis buenos y malos, no dudan en insultarte, presionarte o mandarte incluso una crisis de asma si quieres dejar de fumar.


    Mas cosas, y acabando. ¿Realidad o ficción? Es por todos sabido que en varios programas, diarios de las tardes y estas cosas, se ha pagado a los protagonistas para que contar una historia ya escrita, por los propios guionistas, incluso Jordi Évole infiltró a actores en uno de ellos para dejar en evidencia el sistema de elección de personajes. Pero el próximo vídeo me dejó tan en estado de shock que no sabría decir si ya estaba pactado de antemano el entrar al programa para luego montar un pollo y la consecuente cota de audiencia o, realmente, la productora descubrió durante el show que el muchacho había matado a sus padres y quisieron dar «explicaciones forzadas» posteriormente [18].


        «Los factores circo-show, pena y humillación pública, son directamente proporcionales al de la aduciencia, publicidad y, por tanto, a los ingresos finales de la cadena en cuestión».


    Lo expuesto en el artículo puede parecer algo exagerado y negativo y, aunque no sea así, mi postura es que todo esto tiene que analizarse desde la perspectiva del niño. Si al adulto le influye todo lo que hemos evaluado estas semanas, pensad en el niño. Desde sus primeros años de vida hasta su adolescencia. Hasta cierta edad, los niños no saben discernir entre qué es bueno y que no, lo reciben y lo tragan todo, son esponjas. Los adultos (todavía) podemos diferenciar entre telebasura y televisión de calidad. Pero los niños de hoy son los padres y madres de mañana. Esto entonces sería responsabilidad de los padres, que hoy día utilizan la TV como arma de distracción, por el poco tiempo de que disponen para la educación de éstos. Por lo tanto la TV actúa como educador durante bastante tiempo a lo largo de nuestra infancia.


    Otra cosa a tener en cuenta. Como dije al principio, el entretenimiento en la persona es necesario para su aprendizaje, más aun en el niño, pero no cualquier entretenimiento ni por tiempo ilimitado, para, no cualquier aprendizaje y no cualquier transmisión de valores. La asimilación por parte de la sociedad de estos contenidos televisivos, de manera inconsciente, y por mucho que nos creamos con la lección aprendida, provoca la fractura de la unidad familiar y la adopción de comportamientos egoístas, consumistas y ególatras que no achacamos al consumo exagerado de televisión.


    Se acaba esta segunda parte. Si te ha parecido muy larga (un coñazo) o estás en desacuerdo pero no tienes ganas de contestar (no es un tema importante tal y como están las cosas), cabe decir que cada uno somos libres de ver lo que queramos en televisión. Te digo lo que le dije a un señor importante del mundo de los contenidos televisivos: «Si naces debajo de la meada de un perro, te acostumbrarás, incluso llegará a gustarte y llegarás a necesitar esa meada constante, llegarás incluso a beberla con gusto, pero: ¿y si esa meada empieza cuando tienes 24 años? Le pegas una patada al chucho ¿no?» Pues eso.


    De nuevo os animo a analizar todos los programas que consideréis oportunos y que podamos crear debate en los comentarios. Lo importante al final es darle vida al artículo y que no quede como «panacea» o como «oración es la intención», que no sea sólo por entretener…


         «El entretenimiento y el aprendizaje no se oponen; el entretenimiento puede ser el modo más efectivo de aprender» (Herbert Marcuse).


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Pies de foto:


[Imagen principal] Carolina Jiménez (2014) Crítica a la televisión.

 


Bibliografía:


[1]Celtas Cortos, Tranquilo majete en tu sillón, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=I7fcz3lc_f0


[2]Crítica a la televisión (I), en The Church of Horrors. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: http://thechurchofhorrors.com/numero-2/2014/2/sociedad/critica-a-la-television-i/


[3]1. adj. Dicho de una persona: Que, por distraerse con facilidad, habla u obra sin darse cuenta cabal de sus palabras o de lo que pasa a su alrededor. U. t. c. s. (RAE)


[4]Cagadas de Mariló Montero, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=MmGHxMHdJo0


[5]Así nos va, «Wolfgang Maier entrevista a Esteban», en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=0fJ4ViFRlEA


[6]Bucaqueeee (Andoni el Jon Cobra de Romo), en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=PA284T0U9fw


[7]APM, Justin Bieber Fans1, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=7QzkCKA0ndA


[8]La sexta, ¿Quién vive ahí? - Minimalismo andaluz, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=Ve7CJyZO9NE


[9]La Marea, «El tribunal de justicia de la UE considera ilegal y abusiva la ley hipotecaria española. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: http://www.lamarea.com/2013/03/14/el-tribunal-de-justicia-de-la-ue-considera-ilegal-y-abusiva-la-ley-hipotecaria-espanola/


[10]El juego de tu vida: como destruir tu familia por dinero, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=hmuzPFQRCKU


[11]El diario, El PP y PSOE reacios a restringir la «puerta giratoria» de los altos cargos. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: http://www.eldiario.es/politica/PP-PSOE-reacios-restringir-giratoria_0_253025084.html


[12]APM? - «El defensor de l'espectador» - Call TV (22-09-09), en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=-ysV3Wie-kI


[13]APM - El millor impostor: Call TV «soy minero», en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=b91he8fsaAw


[14]Su hija es puta. Bendiciones y buenas noches, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=GbKkv6GFM30


[15]Sandro Rey estafa, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=pJ-MMwtQ_D8


[16]APM? - Recopilación de Fails de ASTRO TV, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=G0H1xMDQJTs


[17]SANDRO REY Y SUS MENTIRAS, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=IUb79aevC-8


[18]Lo echan de un reality al descubrir que había matado a su…, en Youtube. Recuperado el 25 de abril de 2014, desde: https://www.youtube.com/watch?v=fhWoXWClxcI


Alonso Erausquin M; Matilla, L. y Vázquez Freire M. Teleniños públicos-Teleniños privados. Ediciones de la Torre, 1996.


Callejo Gallego, J. La audiencia activa. El consumo televisivo: discursos y estrategias. Siglo XXI, 1995.


Rushkoff, D. Coerción: Por qué hacemos caso de lo que nos dicen. La fiebre de marzo, 2001.

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Comentarios
[02 may 2014 16:48] Ilde escribió:
Que la televisión es basura es por todos sabidos aunque parezca o pensemos que no. Pero es un tema que anda trilladisimo desde casi el inicio de esta (teniendo en cuenta que la television comienza a extenderse en los 50/60) y su uso como controlador/adormecimiento de masas pero lo que realmente, o al menos para mi resulta mas interesante seria el analisis y critica de Internet bajo las mismas pautas. La libertad de eleccion o acceso a informacion en Internet y como esto llega a ser contraproducente provocando el mismo efecto bajo la mascara de "Ya no me engañan" o "Yo elijo lo que leo/veo" cayendo peligrosamente en el adormecimiento a través de las infinitas posibilidades que nos da la red. ¿Mas informados? Seguro. ¿Mejor o peor? Ya no se. Y hablo por cuenta propia.
[02 may 2014 23:28] El nieto de Angustias <http://thechurchofhorrors.com/sitios/elnietodeangustias/> escribió:
Esta serie de artículos empieza con un trabajo que empecé hace unos años, por esto la "actualidad" no es tal latente, aunque me atrevo a decir que en la década del 2000 y más aun del 2010, este uso controlador/adormecedor del que hablas se ha acrecentado y se cambian las perspectivas a si que me pareció muy interesante evaluar no a las mamachichos de Jesús Gil o la última época de "Crónicas Marcianas".
La tercera parte de Crítica a la televisión planteará alternativas, dentro de la misma televisión y fuera de ella.
Pero es muy interesante lo que planteas Ilde, algo tenía ya en la cabeza sobre esto, lo tendré en cuenta. Lo que si es seguro, que internet tiene infinidad de barreras invisibles, y según que pinches te da unas opciones u otras.

Salud Ilde.
[03 may 2014 13:34] El Nieto De Angustias <http://thechurchofhorrors.com/sitios/elnietodeangustias/> escribió:
Todos sabemos o decimos que es basura, por lo menos para quedar bien, pero sin embargo no comemos basura, ni heces ¿Por qué sí entonces, observamos la televisión durante horas? Es como acostumbrarse a que lloviera todos los días y supieras que no va a salir jamás el sol. Crítica a la televisión son unos escritos basados en las ideas surgidas a raíz de la lectura profunda del material de la bibliografía y forma parte más bien de mi experiencia a través de esas inquietudes, como la de cómo afecta la televisión a la sociedad y de cómo dependemos de ella para nuestra vida cotidiana; no tanto se quieren evaluar las causas como las consecuencias. Una vez conocidos los hechos: ¿Qué hacemos?
Gracias por participar Ilde.
[06 may 2014 12:09] Antonio escribió:
Sí, seguramente es un tema "trillado", pero la verdad es que la televisión sobre todo y, en menor medida, otros medios (periódicos y radios) siguen conformando la mentalidad social. No es su vertiente "informativa", puesta en duda por cualquiera que haga algo más que sentarse delante del televisor y empaparse. Su parcialidad hasta la manipulación descarada nadie puede discutirla. El verdadero poder radica en su faceta "formativa", su condición de moldeadores de conciencias, de creadores de opinión con unos objetivos: la reproducción de un sistema.
Lo mejor de ambos artículos es que, según mi opinión, sobrepasan el mero análisis para resaltar esa vertiente.
[13 may 2014 00:53] Don Chencho Villa escribió:
Cierto que es un tema trillado, pero no podemos olvidar que lo que algunos vemos como obvio y evidente puede no serlo para otros por eso nunca está de más que se publiquen contenidos de este tipo. Yo doy por sabido (hablo por mí) todo lo que dices de la telebasura, pero me gustaría destacar el momento en el que hablas de Wyoming y Jordi Évole, sin otro motivo que para darte la razón, una vez más. Estoy cansado de ver como la gente alaba la figura de Évole y su programa "Salvados" por ser transgresores y poner de manifiesto o dejar al descubierto temas que otros no se atreven; cuando no es más que un pelele del régimen que sabe perfectamente hasta donde puede llegar. Es una pieza más de este sistema que han creado en el que los descontentos también tiene que verse reflejados en alguien. Y ese alguien son estos personajes que nombras y que jamás sacarán los pies del tiesto, sirviendo de ejemplo a todos los que deben sentirse reflejados en ellos. No olvidemos la pantomima que nos vendió el amigo Jordi en su "Operación Palace" porque esa noche más que lamer la mano del perro que le da de comer, en vez de morderla, agarró con fuerza su miembro viril y comenzó a masturbarlo hasta sumirlo en un profundo clímax. Sin nada más que añadir, enhorabuena Alberto.
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